|
(05/07/2010)
Colombia a 2 siglos![]() Si se entiende que el camino a una independencia integral es una ruta extensa y difícil, que sólo es posible lograr entre todos; aún faltan muchas cosas por cumplir. Faltan nuevas propuestas y apuestas por hacer, en busca de un equilibrio mayor que nos conduzca hacia un país más justo y viable.
Por Iván Blas El 20 de julio de 1810 los gritos libertarios en esta tierra madre se condensan, toman cuerpo, cruzan las sombras y se hacen contundentes. Colombia, la ex Nueva Granada, se declara independiente de una vez por todas; aunque las cuerdas del imperio español se resisten pese a su fuerza poco enclenque y debilitada. Será sólo el comienzo del drama. Aún quedan luchas internas por librar, arduas batallas por sangrar, volviendo en 1816 el yugo español a reinstalarse. En 1819 con las batallas de Paya, Pantano de Vargas, Puente de Boyacá, comandadas por Simón Bolívar; estas serán decisivas para tomar el control de Santa fe y concretizar la independencia colombiana. La corona española no acepta la necesidad histórica de sus colonias, no admite este paso inevitable por la libertad que los pueblos, de esta parte del hemisferio sur han iniciado y que no tiene, ni tendrá punto de retorno. Pero, ¡ni de vainas! -muy colombianamente hablando-; porque 300 años de dominio hispánico es demasiado e insano. No, no tiene, ni debe tener un atisbo de regreso la soberanía. Ello no es ni debe ser negociable para nada. Existen sólo etapas, a veces duras, oscuras; pero una Colombia, libre de veras, es la gran meta, la ilusión intrínseca de sus 45 millones de habitantes que lo viven, lo respiran patria adentro o después de kilómetros de fronteras cruciales. Si se entiende que el camino a una independencia integral es una ruta extensa y difícil, que sólo es posible lograr entre todos; aún faltan muchas cosas por cumplir. Faltan nuevas propuestas y apuestas por hacer, en busca de un equilibrio mayor que nos conduzca hacia un país más justo y viable. Colombia esta de fiesta ahora y ella lo sabe. Van recién dos siglos de libreta republicana; pero 200 años son un capital de lecciones para repasar y comprender bien la historia. Un “Bicentenario” es un punto de certeza; después de tantísimas batallas, de vidas derramadas ¡ni de vainas! se debe dejar caer logros y años. Salud Colombia querida, cara Colombia, caricia de dos mares. Perú: una fiesta pendiente La historia es fundamental porque no es un pasado bruto de fechas o archivos en pilas; es herencia vital, patrimonio táctil, cultura respirable que interactúa con la actualidad de manera extraordinaria condicionando el devenir en todas sus formas. Entender el pasado es materia permanente e imperativa, más o menos de árbol genealógico por así decirlo; una cuestión moral, si se quiere; en días de fomento al olvido o de la amnesia digitada. El Perú de José de San Martín (28 de julio-1821, proclamación de la independencia); de Simón Bolívar, con batallas de Junín (1824) y Ayacucho (Antonio José de Sucre), alcanzó el grado de República libre en lo formal, pero, no se extendió a todos los peruanos como se suponía que fuera. La lucha del País de los Incas para su liberación fue una de las más cruentas de lo que se sabe de todas las colonias hispánicas. Todo un manantial de hechos, de rebeliones heroicas sofocadas en cada uno de sus tramos – todo un designio fatal-, como es el caso del Gran Tupac Amaru; 1781 la Rebelión más importante de la América India con tortura y muerte. A partir de ahí, la opresión a los pueblos de la sierra que exigían justicia fue sistematizada, se recrudece la represión y se convierte en regla de oro, práctica corriente a lo largo y ancho de los andes. Simón Bolívar como San Martín, sabían bien que el invasor no sólo estaba afincado en Lima, sino que se hallaba enquistado profundamente en las entrañas de las regiones andinas; con vastos territorios e irracionales intereses. Para liberar de veras al Perú, hacían falta más batallas y una ruptura total con el esquema invasor que consideraba a millones de peruanos como seres inferiores; ello no aconteció, y al no ser así, la ansiada Independencia se quedó en una etapa bastante primaria, que hasta España se animó a reconocerlo como país independiente en 1879. Comprender a la América mestiza hoy, para asimilar actitudes, idiosincrasias, taras y traumas desde la luz, es buen signo. Declararle una guerra abierta a la ignorancia, lo mejor que podría pasar. Sin revanchas, abrir el acceso a la verdad como un elemento de derecho al progreso elemental. El Perú se apresta a celebrar su Día Nacional -con todo derecho-. Para los de allá es feriado largo, más parafernalia. Para los de acá, un reencuentro más, una ilusoria cita de identidades ocasionadas. Aún están en juego las grandes cuestiones, las conclusiones inevitables, las cuentas a saldar desde cualquier aporte para la construcción de una nación cohesionada. Aún las cuentas no están claras. Mientras millones de peruanos transiten la exclusión, la vía crucis de la pobreza o violencia estructural, No. Mientras instituciones cancerigenas funcionen mal al servicio de la sociedad o pateen en contra de los intereses nacionales, No. Menos aún, cuando castas pírricas discriminan a mansalva a su propia gente a favor de su mediocridad y complejo, No. La Independencia del Perú aún es parcial y trunca, sigue inconclusa.
Se el primero en comentarlo! Agregar Comentarios
|
Expresión Latina es una publicación sin fines de lucro dirigida a las comunidades de Latinoamericanos residentes en Francia. Su finalidad es la de promover los lazos de unidad, comunicación e intercambio cultural.
Revista Mensual editada en Paris, por la Association culturelle “Pour une presse d’integration franco latino americaine” - PREINFRAL
Association PREINFRAL
3, Square du Trocadero 75116 - Paris - France
Tél: 06 10 40 28 85 / 09 54 86 17 26
E-mail: exprelatin@hotmail.fr